Estaba recordando.. viejos secretos que sólo se yo. Corrijo, que sólo sabemos yo y mi otro yo. Cosas que hice de las que por fuera me retracté al segundo pero por dentro seguía sintiendo meses. El dulce placer de lo prohibido. A mi no me podés dar todo en una relacion, no podés ser tan perfecto, porque terminás no siendo perfecto para mí, yo busco que sus virtudes sean las cosas que compartimos, pero busco -y más que en sus virtudes- que me gusten sus defectos, busco que podamos disfrutar de ellos, porque son los que nos van a hacer aprender, los que nos van a hacer tropezar para ver si de verdad lo que sentimos es fuerte. A lo que iva era a que en las relaciones, en las de todos alguna vez (etcepto que sean dos amebas en estado vegetativo) nos pasa que, en un punto de la pareja (ya avanzada), deceamos lo prohibido, cada persona con cualidades que nos gustan un poco nos atraen, y hacen que nuestras mentecillas imaginen cosas y cada vez más, y cuanto más lo pensamos, más lo deceamos y más perdemos el control.
Y entonces ahí es a donde voy, a que yo me siento más infiel sintiéndolo (sintiendo algo por una persona y siguiendo como si nada con la otra, mientras en la que pienso y por la que siento cosas todo el tiempo es por la otra) que, aunque halla sido una calentura y halla estado mal porque tendría que haber terminado lo otro primero que haciéndolo y, por lo menos, saber así si lo que sentia era de verdad o solo necesitaba comprobar que no era así. Tampoco me parece terminar con él sin explicación y después de hacer lo que tantas ganas tenia de hacer querer pegarme un tiro porque me arrepiento de lo que hice. Por si no se dieron cuenta leyendo toda esta pelotudés, sinceramente no me queda claro qué hay que hacer en una situación asi. El color este es horrible, pero es el de la lapicera que me inspiró, asique lo merece.
(escrito en mi hora al-pedo en la torre)
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